SOLOS Y SOLAS: “UNA ALTERNATIVA DE VIDA”

El ritmo actual ha impuesto una continua búsqueda de desarrollo personal en diferentes aspectos de la vida. Tanto las mujeres como los hombres desean estudiar, especializarse en oficios o profesiones, viajar, conocer otros mundos, vivir muchas experiencias, dominar un arte o concentrarse en algún entretenimiento.

Los sueños o aspiraciones de unos y otros consisten en mejorar la calidad de vida y a la vez obtener la añorada autorrealización. En esta afanosa persecución algunos optan por vivir solos.

Quien vive sólo goza de libertad, pues frente a sí mismo se exhiben múltiples opciones que puede escoger, desde pequeñas sutilezas de la cotidianidad, como el horario y el lugar de una comida, hasta el destino que resuelva darle a un dinero ahorrado.

Así observamos una gran diferencia entre quien lleva a cabo la vida de manera individual y quien lo hace acompañado por otros, ya que está en absoluta autonomía para determinar sus distintas escogencias, tiene la posibilidad de experimentar que es el único que cuenta con el poder de darle un destino a sus propias decisiones.

Quien se siente libre de determinar el surco de su propio camino, también está poniendo en juego múltiples responsabilidades, pues ser los únicos artífices de nuestra propia vida lleva consigo un compromiso con los distintos propósitos que queremos obtener. Implica asumir todas las responsabilidades en forma individual, las económicas, sociales, afectivas, intelectuales, emocionales.

La opción de vivir solos o solas es cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Algunas personas encuentran mayor interés en el logro y el progreso que en la adquisición de compromisos o ataduras que les limite la consecución de sus metas.

Sin embargo, aunque sea una decisión práctica que nos da cierta tranquilidad, es de reconocer que somos seres sociales, pues desde que nacimos nos arrojaron a este planeta con muchos otros seres humanos, y por lo tanto, nuestra relación con el mundo no puede prescindir de la existencia de los otros. En ese sentido, la vida de los demás pasa a ser indispensable, nos concierne ya que a partir de los demás nos construimos, nos modificamos y así alcanzamos nuestras metas.

De hecho, es de reconocer que el lenguaje lo aprendemos gracias a la interacción con los otros y, así mismo, gran parte de lo que somos no se ha alcanzado en aislamiento sino en virtud del aporte de otros.

Mantener la interacción con otros y consolidar las relaciones afectivas son parte esencial de la vida humana ya sea que se opte por vivir solos o en compañía.

Muestra de ello es la situación actual de estar confinados en nuestras casas, en donde repentinamente los otros tomaron la forma de una pantalla, pero este hecho no nos ha impedido relacionarnos con los demás, por el contrario, nos ha ratificado que somos seres completamente sociales con la necesidad de crear y mantener lazos afectivos.

Diego Roveda Hoyos

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